El legislador porteño del Frente de Todos Leandro Santoro sostuvo  que la venta de los terrenos de Costa Salguero para la construcción de un proyecto inmobiliario privado «es un caso insignia de privatización» del Gobierno porteño.

«Hay un acuerdo muy fuerte entre el PRO y el radicalismo que conduce (el diputado nacional Martín) Lousteau, que hizo campaña negándose a la privatización de estos terrenos», recordó Santoro, que acusó a ese sector del oficialismo porteño de «vulnerar sus compromisos de campaña»..

En este sentido, el asesor presidencial resaltó que «todas las expectativas están en que el bloque de Lousteau revea su posición porque si no va a ser muy difícil evitarlo», aunque luego reconoció que es «muy chiquita la posibilidad».

«Hay legisladores de ese bloque que están en contra, pero la disciplina partidaria juega fuerte. Hay un intento de construir un compromiso para la sucesión de (Horacio Rodríguez) Larreta en la Ciudad, entonces veo muy difícil que Lousteau se corte solo en esto», explicó el legislador porteño.

El domingo, Santoro junto a otros referentes porteños del Frente de Todos como los diputados nacionales Itai Hagman y Gabriela Cerruti participaron de una caravana de bicicletas y autos a la Costanera Norte de la ciudad para intentar frenar la venta de terrenos de Costa Salguero y Punta Carrasco para un mega emprendimiento inmobiliario de lujo y reclamar por la creación en esos predios de un gran parque público y paseo ribereño.

Sobre el proyecto inmobiliario, admitió que será «muy difícil» detenerlo por la vía judicial y que el único camino que queda es «visibilizar» el conflicto con «mucho volumen político».

Diez días atrás, la Justicia porteña declinó el pedido de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno de la Ciudad a la medida cautelar que dispuso la suspensión de la venta de los terrenos pertenecientes al Estado municipal donde funcionó el complejo Costa Salguero.

El próximo viernes se llevará a cabo una audiencia pública para debatir la rezonificación de esos predios y la construcción de edificios de hasta diez pisos.

«Una vez que pase, sonamos. Lo terrible es que a diferencia de una concesión, la privatización y la construcción sobre un terreno es para siempre», finalizó.