El gobierno de Buenos Aires montó hoy un amplio operativo de seguridad, que contó con 4.000 policías, helicópteros, camiones hidrantes, infantería y cuatriciclos, que terminó con topadoras levantando las casillas que habían colocado los ocupantes en la toma de la localidad de Guernica.

En las primeras horas del día, los efectivos policiales, dirigidos por el ministro de Seguridad, Sergio Berni, partieron desde la escuela de policía Juan Vucetich en La Plata hasta Guernica, y se apostaron en los límites del predio de 100 hectáreas tomado desde julio pasado.

Exactamente a las 6:00, luego de que saliera el sol, los policías avanzaron sobre el campo usurpado, donde quedaban unas 800 personas, para hacer efectiva la orden judicial.

Algunos ocupantes salieron al ver el operativo, mientras que otros intentaron resistir, en medio de una lluvia de balas de goma y gases lacrimógenos que arrojó la Policía.

Cuatro horas después, tras escenas de extrema tensión, con casillas quemadas, heridos y casi 40 detenidos, el predio ya estaba desocupado.

«Estamos en la nada, claramente, estamos queriendo tener un pedazo de tierra, pero no vamos a sacrificar a los vecinos que están en el predio, no vamos a dejar un muerto», afirmó Yamila, una delegada de la toma en declaraciones a la prensa, luego de salir del predio.

Varios centenares de personas, tras la expulsión, permanecieron en los alrededores del campo de Guernica, a la espera a un nuevo diálogo con el gobierno bonaerense, tras denunciar que este miércoles se había cortado abruptamente.

En el predio, personal de infantería hizo un cordón para impedir el paso y con topadoras se desarmaron las precarias casillas de chapa y madera que se habían levantado en el lugar.